martes, 29 de mayo de 2018

lo esencial es invisible al billete

lunes, 28 de mayo de 2018

westworld

"your mind is a walled garden.
even death cannot touch the flowers
blooming there"

viernes, 25 de mayo de 2018

Ruben Represion

Rubén se sentía separado del resto del mundo como por un traje de astronauta. Lo plasmaba con excusas como alcohol en gel, como veganismo, como viernes a la noche navegando en internet.

Se juraba y rejuraba que amaba las tormentas. A veces, se obligaba a ir hasta la terraza a mirar la lluvia. Prendía un cigarrillo y se ponía rojo, rojo torero, rojo mujer, pero por nada en el mundo tosía.

Un día, camino a su trabajo, su velocímetro falló. El de su auto. El cielo ya habia aclarado pero todavía hacia frio, ese frio matinal de otoño cuando, de pronto, ya no supo a qué velocidad iba. Hojas amarillas decoraban el parabrisas.

Intentó deducir la velocidad a la que se movía. Primero, viendo subir el kilometraje, un número a la vez. Después, anotando en un papel cuanta nafta estaba gastando. Finalmente, agarró su celular y buscó una solución en yahoo respuestas.

No la obtuvo.

Después de su fracaso, detuvo el auto, estacionó en una esquina donde no hubiera nadie y borró el historial de navegación de su teléfono. Es algo que hacía periódicamente.

Para poder lograrlo sin fallas, desarrolló un sistema en el que anotaba todas sus contraseñas en papeles desparramados por su casa en un falso azar. Se inventó analogías para recordar sus páginas porno preferidas. Compró objetos que le sirvieran como pistas.

Su habitación toda, decorada con íconos falícos que enmascaraban su verguenza.

Con la muerte de su madre, Rubén sintió un desamparo: el vacío que queda cuando se termina el deber ser.

Su rebelión fue empezar a llegar tarde a su trabajo. Solo lo había hecho cuando su auto tuvo aquel problema de velocidad. Luego, lo volvió costumbre. Rubén llegaba tarde solo a veces. Disfrutaba de ese caos organizado.  Nadie lo notó, pero para él, ay, para él fue el comienzo de algo nuevo.

Llovía la noche en que murió su madre. Su hermana intentó ubicarlo. Lo llamó más de diez veces al celular, sin respuesta. Rubén se enteró por mensaje de voz. Salió de su casa de noche por primera vez en más de diez años. Ya no le importó a qué velocidad se movía su mundo.

Dos horas después, paró el auto obnuvilado por unas luces de neón. Lo dejó estacionado en cualquier parte. Así fue como Rubén probó el whisky y conoció un prostíbulo. Fueron los dos minutos más felices de su vida.

domingo, 13 de mayo de 2018

ayer dormi doce horas

el sol dejó de salir sin previo indicio. él se cree grande, todopoderoso, entonces no avisa. yo lo extrañé durante semanas, y el agua que no caía se acumuló hasta volcarse, como cuando cede un techo de lona. me tapó el agua.

quedaron algunas secuelas. una garganta raspada y roja. una luna en el tórax. siento una suerte de campo de fuerza justo entre mi carne y mi piel, como separándome de la existencia exterior.

ayer dormí doce horas, en mis profundidades, apapachado por una marea delicada y sutil.

soñé con Lara, la perra que se crió conmigo. cuando se murió, yo fui el encargado de arrastrarla hasta la puerta. al otro día la pasaron a buscar. había que llamar al mismo número que cuando estaba enferma, y la recogió el mismo tipo en la misma camioneta, esta vez no para darle pastillas sino para enterrarla, o para cremarla y esparcir sus restos en mi cerebro hasta que resucitó entre sueños.

a Lara la trajo mi hermana cuando era una cachorra callejera maltratada. tenía heridas abiertas, rabia y parásitos. esas alimañas emanaban más vida que ella. cuando llegó me presenté y la saludé, y recién me devolvió el saludo a la semana, más o menos cuando su estómago recuperó su tamaño normal.

Lara era negra como la pobreza misma, y salir a pasear es algo que nunca le hizo gracia.

en mis sueños no ladraba, estaba echada sobre una piedra, yo también. el agua nos mojaba. ella no hacía gestos. no entiendo por qué los perros no reaccionan cuando se les ningunea. tampoco sé por qué soñé con una lara triste, quieta, inexpresiva. ¿será ese mi recuerdo de ella?

me desperté chupándome el dedo, entre la babia y la confusión. no me levanté. me quedé en la cama preguntándome si el desastre se habría resuelto solo.

habito la incomodidad

habito la incomodidad espesa de tener un cuerpo,
de esclavizarlo,
mi cuerpo es un ida y vuelta al sufrimiento:
lo fìsico refleja la fase interior.

las lastimaduras,
la lástima dura,
mis penumbras,
los restos de sangre seca exhiben lo que se trasluce.

miércoles, 9 de mayo de 2018

sin titulo o vengan a vernos hoy

quisiera preocuparme porque macri
porque el fmi
porque el capitalismo
pero no
digamoslo así: soy sagitario, guacho,
ni me mambeo.

a mí dame la legalización
de la marihuana
dame una olla popular, inmensa
y el teléfono de los ex combatientes
de malvinas

los abrazos son leña que no se termina
el agua todavia es gratis
y posta
pero posta
el amor no te lo pueden embargar

lo que quiero decir es
que fukuoka me contó en un libro
que podés cosechar cinco mil kilos
de arroz por hectarea
solo tirando compost al compost
la revolución de una brizna de paja

el conocimiento se transmite
food for thought
yo hablé con la abuelita
y me dijo que me olvide
de las pequeñas diferencias
por eso acá no estoy difundiendo poesía
estoy gritándoles algo

que vengan
que voy
que estoy yendo
aprendiendo a ser
mejor átomo
mejor cromosoma
mejor personita

que no se desesperen
que compren arroz
lentejas
porotos
que pongan agua
banda de agua
a calentar
que se den cuenta
que necesitan
una olla más grande
y comer afuera
con cualquiera
que traiga un plato

hay para todxs.
Sometimes YOU have to be your own hero