sábado, 25 de noviembre de 2017

estoy a mate y youtube como siddhartha.

sé pensar
 sé ayunar
   sé esperar.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Aun si nada importa (2016)

Aun si nada importa
no quiero hacerte mal a vos
 y quiero ver crecer
árboles
en todas partes.

En mí es el despertar de los árboles,
los veo cobrando vida
con afros verdes
brazos duros, laburados,
y los pies sobre la tierra.

Desatando la revolución
sin recurrir a la violencia,
más bien razonando,
parándose,
yéndose a otro lado,
ellos y sus frutos y su oxígeno.

Empezarían de nuevo,
reaprenderían todo,

creo que dejarían todo quieto

por unos cuantos millones de años.

viernes, 17 de noviembre de 2017

somos vidrios rotos:

chocamos.
todavía me resiento del impacto,
    merodeo en un eterno
estrés post traumático.

soy lo que sobró del accidente,
    los cristales que se levantan del piso.

somos lo que hacemos con lo que queda.

vuelvo a encajar a los abrazos,
                        a las ganas.
vuelvo a encajar aunque duela,
                        y duele.
vuelvo a encajar aunque no encaje,
                        y me lijo lo que sobra.

sano con con fricción de vidrio con vidrio,
hago frente a este oxímoron
 donde tu tacto abre y abre
        las heridas cicatrizando
desde antes de subir.

antes necesitaba

antes necesitaba
esperar a diciembre
y contracturarme las espaldas
y correr y correr.
ahora,
me hice un lago subterráneo
y solo salgo
por el hambre humana
y los olores cálidos.

jueves, 16 de noviembre de 2017

leíamos el perseguidor juntos

nos sentábamos en el borde
en la terraza de tu viejo depto.
teníamos nuestro propio azufre:
era una mezcla del olor a compost
y a birra vieja:
reivindicábamos el bando podrido.

los conjuros
para invocar la adrenalina,
los amagues de saltar,
el péndulo
        emocional
y el vértigo
en el diafragma.

una vez te hablé de mi primer novia
y vos fijaste los ojos en mis ojos
y yo tenía la sensación
de que el vecino del diez
había dejado el gas prendido,

y después de lanzarme
tu rayo x de melancolía,
hablaste de la gran tragedia del mundo,
la que se manifiesta en ese instante
en que el amor no nos alcanza.

ciertamente no para salvarte,
sí para llegar a vos.
el amor es un puente colgante,
es madera húmeda,
y un precipicio,

son veintisiete bloques
de madera recubierta con moho
manteniéndose unidos
por una mezcla de inercia
y de perfección,
es una película fina
sobre la cual tambalear,

y también sos vos, al borde,
curioso,
mirando para abajo,
los párpados camuflándote,
sintiendo, me imagino,
que del otro lado del puente
te esperaba tu destino
y que en la bruma
tal vez había más.

yo desordenado,
pregunto revivires,
sobre todo pregunto gritando
cuando tengo un mar cerca
y empiezo a correr
y tengo tres
y tengo treinta
y tengo sesenta
y seiscientos
y el viento que ruge
me tapa la voz,
y quemo hojas sucias de mi tinta,
de mi diálogo inconcebible,
las quemo en tu nombre,
mi ritual de cada fogón.

ahora estallo yo,
lleno de astillas,
madera húmeda,
que secándose al sol
se eleva,
enfrenta el semblante de frente,
se encandila hasta incinerarse
y cae,
acaeciendo como fénix,
acariciando la adrenalina,
despidiéndose del aire
y del mundo que amó cuando pudo.

naturaleza muerta

no. no son hormigas ahogadas en miel.
naturaleza muerta tampoco son jacarandaes que
insisten en florecer,
ni su metro cúbico asignado
para complementar con la inmensidad de cemento.
naturaleza muerta no es este pibe,
su envase piel pacha,
la vibración apagándose bajo su remera.
no son sus pies que sudan nervios
y humedecen las medias
que se ofrecen en cualquier esquina
y son cien por ciento algodón
ciento un por ciento inorgánicas.

naturaleza muerta es esa persona
encerrada
fabricando nuestras máscaras
de sonrisas.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

note to self

hoy releí, edité y republiqué distintos textos de 2016. cambié especialmente los finales. aguante reciclar y aguante copiar y aguante copiarse a unx mismx

olas que rompen a veces bis

necesito un abrazo. un intento de contener este torrente y traspasar el ente.
un sinceramiento ante la vida y un puente entre ella y yo.
un folclore que recitar en voz baja.
un sentimiento océano

y me dicen que somos
80% llanto.

por orgullo no me rompo
y ando doblado.
por miedo al quebranto
no me permito rebrotar.

quiero inventar un ritual,
me ves,
estoy marchando.
así me despejo
me despojo
de lo que sienten ajenos
mis ojos.

camino.

vino entre sombras
una sensación que fue corpórea
y resquebrajó mi espalda para
llevarse algo.

me sentí vencido.

me sané tras semanas en cama.
renací otro

hasta descubrir
que cada día renazco otro.

mis venas color pena
-una suerte de azul-
transitan dificultosamente,
mecanizadas,
como distraídas
cuando paf

se acabó
la meseta interna,
¡se levantan montañas!
transito bosques
que se condensan
se rasga la piel de mis palmas
y se resquebraja su dorso.

los pies descalzos
se clavan piedras
les pican claves
se tallan
dejando atrás piel muerta.

salir de bañeras
sentir la piel nueva
como si todo estuviera
dándome un abrazo.

escape del dolor de cabeza

escapo del pesar al pasar la cara
por el agua tibia.

escucho el dolor de cabeza.

vibra;
no lo escucho: lo siento vibrar.

recurro al susurro..

intuyo
que tengo atascado algo tuyo.

barullos,
chamuyos

regreso al amor..

es por el ansia
que hoy choco.

el ansia anzuelo,
sí,
los pies contra el suelo,
y que nada más

toque tierra.

viajo en péndulo
por el desequilibro
de los compromisos
que pienso que asumí.

qué pienso.

pensar ya no es elegir.
escapo del pesar al posar la cara
en esa luz incandescente.

sincericidio del todo

yo daño.
yo daño.
y planto semillas.

soy todo todo lo que hay.

escribo con el corazón en la mano, o con el pito.
escribo con segundas intenciones, a veces. o con terceras.

esto es un sincericidio.
esto sí es un sincericidio.
lo otro es pasajero.
el pasar del pajero.

entre cuervos boxeo
entre nubes negras de cuero
entre bolsas plásticas y acero
entre mil quinientos millones de segundos
y cero.

sin:cero
tres dos uno
se agita el avispero.

poseso
sin peros

rompiéndome en tiempo.

ya no creo
lo que veo.

percepción
versus la óptica de terceros.


despedida

esperá consciente, transpirá constante, andá adonde quieras ir.
esperame, como quien espera que florezca la flor.

si no florezco, no te guardes
que la flor es solo flor para quien así la percibe.

y yo solo soy yo cuando así me percibís.

perseverá en tu mambo. fortalecé tus flancos. no midas la razón.

no te conviertas en presa. nunca seas una empresa.

si no nos vemos, te voy a extrañar.
sino será de verdad
un encuentro.

yo creo en lo espiritual
te lo digo y te miro a la cara
yo creo en lo espiritual
para ejercer el acto
frente a mí mismo
frente a vos
de entrega
me entrego
voy

voy
hacia lo más sutil

chau!

Pibe llorando

Un pibe llorando adelante de una puerta cerrada. Intenta gritar pero su voz está tan partida como su armonía. Su cara se tornó color rojo envidia. ¿Por qué? Porque, desde el piso de un pasillo que no barren desde hace meses, y con el jean pegoteado de fernet en el orto, escucha los gemidos de su chica cogiendo con algún cancherito.

La vida misma.

El narrador empieza la historia por el final. El principio -aunque la elección de un principio es siempre arbitraria- se da hace unos 8 años. Él está almorzando en su casa, charla con su hermana mayor y ella le hace una lista de canciones. Charly, Los Ramones, The Cure, David Bowie. La música. La movida. Otro mundo existe. 

La ilusión.

A partir de ese momento, descubre un ingrediente nuevo. Como si la vida fuera carne al horno y el acabara de conocer la pimienta. Ya nunca estará conforme. Por el resto de su vida va a perseguir algo, va a ir detrás de la intuición. No lo va a encontrar. Lo sabe. Conocerá la nostalgia. Será feliz un rato cada mes, como mucho.

¿Cómo gritaría una flor // si tuviera voz // cuando le arrancan los pétalos?

Su primer recital va a ser a los 14. Va a fumar porro por primera vez a los 18. Va a tomar ácido a los 17. Le va a regalar un vinilo de Pink Floyd a su primer novia a los 19. Pero va a escuchar un vinilo por primera vez a los 20. 

La música es una espiral indetenible.

Va a creer en cambiar el mundo. Va a querer cambiarlo. Y va a perder las esperanzas. También las va a recuperar. Una vez por semana, se va a notar derrotado y solo, va a sentir que no tiene nada en qué creer. El día en que abandone su tercer carrera, va a escribir el monólogo con el que empieza Trainspotting con fibrón indeleble en el placard de su habitación.

Se va a levantar todos los días de toda su vida pensando que debería estar viviendo en un mundo pero que está viviendo en otro.

Va a tener 21 años. Se va a tomar un tubo de vino y va a fumar dos secas. Va a salir a algún lado algún sábado a la noche y esas flores lo van a marear. Mirando lo que ve a su alrededor, va a reflexionar sobre su generación, sobre si realmente existe tal cosa. Va a estar escuchando Radiohead pero pensando en Fito Páez y sintiéndose como El Otro Yo. Va a ir caminando decidido. Va a quebrar en el pasillo de una vieja pensión, entre cenicero lleno y cenicero lleno, escuchándola a ella gimiendo a través de una puerta cerrada.
Sometimes YOU have to be your own hero