martes, 19 de septiembre de 2017

mi encuentro con un personaje de pedro páramo

tendría treinta o cuarenta y tantos. medias negras, pantalón negro y una remera color beige, larga y al cuerpo. su rostro, un punto medio entre maldormida y desfigurada. empezó a vagar por el hostel a eso de las cuatro y media. llegó de arriba, creo. yo estaba durmiendo en el sillón más próximo a la estufa y me sobresalté como paloma encerrada adentro.
fue y vino de la cocina, y se acercó pausadamente a la estufa. combatió un evidente frío y, cuando le pregunté si tenía insomnio o se sentía mal, respondió que recién se despertaba. me retrucó y yo le dije que cargo el insomnio de quien debe trabajar.
se quedó un rato en silencio, elongando las piernas. yo respiré y respiré, batiéndome a duelo con mis párpados. por fin se fue arriba y escuché el chac chac de cada paso por la escalera de madera hasta quedar la casona de nuevo en silencio.
volvió a bajar y volvió a bajar. repitió la secuencia, y cada vez que volvía se equivocaba el camino, como si hubiera más de uno.
dijo estar en la habitación seis, y lo último que me preguntó fue si ella estaba en el tercer piso. "caminé tantas escaleras que ya estoy confundida", me dijo. El hostel tiene uno solo.
la indagué y me dijo que estaba en la habitación para ocho. subimos juntos y la dejé ahí. esperé unos segundos, expectante, pero nada rompió el silencio.
cuando bajé, revisé el Registro de Hospedaje. la pieza estaba llena, pero solo siete de las personas habían anotado sus datos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

iari

El fuego era tanto que nos quemó y lloramos. Nunca más volvimos a hablar. El otro día la vi pero por suerte ya éramos otras.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

mi mirada y te movés

llego con el pulover en los hombros. atrás mío, la tardecita se tira por el tobogán. entro con la maniobra de saludar al vecino que está llegando de comprar verduras en el chino, y me abre. subo. silbo para que sepas, y me abrís rápido. me mirás lento. me abrigan tus ojos salamandra, tus brazos de lana, labios de café. ya quisiera conocerte entera.

tu campera de cuero nueva, negra. veinte voltios de amarillo barroso semi-iluminan tu casa. hacen que kas uñas de tus dedos y la sombra de tus ojos se vean bordó. la estufa eléctrica desenchufada, esperando en el banco de suplentes. la pava al fuego. de fondo en perspectiva un ventanal desenfocado expone cómo el cielo va desde el violeta hasta lo negro sin jamás ponerse gris.

mi mirada en vos. te movés, vas a la cocina a buscar agua. me rozás y, cuando pasás a mi lado, te tomo del antebrazo. mi mano emana calidez. te memorizás mis huellas digitales. con el tacto de un ciego recorro hombros, lento, después pecho, bajo, pezones. caigo como cascada sobre el hueco inferior de tu cuello. jadeo porque jadeás. se mueve la marea. nos juega. nos levanta y nos queremos caer a la cama. a quince centímetros de los míos, tus ojos dos neptunos. mi pecho un sol.

piso tu campera mientras te muestro el camino. en una maniobra me saco las dos zapatillas. me dejo las medias porque me gusta. seguime. llegás. tu mano está abajo y ahora estamos a mano. te tomo en serio e igual me encanta que te cueste sacarme el cinturón. hoy no tengo apuro. ajusto mi cuerpo al colchón.

ya me la estás chupando y yo alucino. te divertís conmigo, te reís de mí. mientras aprieto el puño izquierdo, te acaricio el pelo con mi mano derecha mansita. te disfruto disfrutando y te imagino sin nada. cada tanto me mirás volar. te encanta. te interrumpo para seguir y en un impulso hundo mi lengua en la rompiente de tu lengua.

soy un empírico, por eso siempre te siento encima de mis piernas y después te intento sacar el pantalón. no puedo esperar y cambio el rumbo. trepan mis brazos que se quieren tatuar en tus curvas. tallan tu corteza. abarcan tus tetas como conteniendo dos torrentes. perdoname si te rompo la remera.

tanto tiempo maldiciendo los corpiños. son cosas del pasado, como el pudor. con falsa brusquedad te aro hacia un costado de la cama. no me preguntes como te saco toda tu parte de abajo sin usar las manos. me levanto sin desconcertarte y me arrodillo en el piso. te deslizo hasta mi puesto y abro tus piernas. me espero temperatura vino y me esperás calidez whisky en la garganta. si no sé dónde está, lo busco. si no hay punto g, me invento los míos. genero una danza de sensaciones amazónicas.

ya no escucho ni veo. saboreo y es todo casero. quiero juguito, te lo juro. desaforado, hago de mis manos tus nalgas, me lleno de tus caderas. no te pierdo de vista aunque hace rato que no me mirás. estás gritando con los ojos. sé que empiezo en las falanges de los dedos de mis pies, y termino donde cae tu flequillo. me suplicás un basta falso, un sigamos.

gateo por la cama. avanzo despacio pero urgente. mi complicidad te mira y te arranca ese beso desprolijo que envuelve la circunferencia de mi boca. me acuesto boca arriba, te subís. por fin me sacás la remera. pareciera que llueve adentro. tengo saliva en toda la cara. recorrés mi cuerpo y las costas de tu concha dejan su rastro por toda mi pelvis, por mi panza, por mis piernas, subís hasta mi pecho. estoy empapado.

mi pija da descargas eléctricas. nos acomodamos y tomamos envión. dos miradas son una. estoy adentro. ese momento en que tu cara quiebra toda estructura. sos puro goce aunque sea por milésimas. dale. dame. estemos. decime. agarrame bien fuerte del bicep. frename y lameme la oreja. sentí cómo me retuerzo del placer.

el dolor es perspectiva y tu dedo en mi culo me hace temblar. mi sudor se confunde entre tu flujo. ahora estás sentada en mi cuerpo sentado. te muerdo los pezones despacito, como muerde un perro a su amo. tus brazos envuelven mi nuca, los míos tu espalda. cada rincón de mi cuerpo toma autonomía. cada centímetro de mi pija te siente entrar y salir. se quiere ir con vos. `

te corrés a un costado. me tentás con pecho erguido y mirándome de reojo. ahora me das la espalda, y me entregás todo tu cuerpo. yo, en horizontal, soy una extensión de la cama. vos levantás las manos y las posás en tu cabeza. desde acá sos una bailarina. siento el beat de tu cuerpo meciéndose. yo bailando profundo. mis manos abiertas aprietan firme tus pechos.

llevás tu mano al clítoris y competimos por quién acaba más. la sábana es un enchastre hermoso. nos regocijamos en nuestras aguas y nos desacomodamos. no es un descanso, es un alivio liviano. tirados, media mirada hundida en la almohada, media en la cara del otro. ahora los besos tienen la tibieza de un pañuelito. antes intuíamos, ahora contemplamos.

compartimos soledades. exhibimos cuerpos en proceso. todavía gemimos, todavía murmuramos. el tercer estadío es la calma, como en un baño de inmersión. mi respirar es profundo y pesa menos. el reloj que se fue ahora vuelve. ya es de día. otra vez toca ponerse la ropa y subirse al personaje. tal vez más tarde, tenemos quince minutos más.

sábado, 9 de septiembre de 2017

quisiera ser de seda,

de vino estoy,

de desamor violeta.



dejá el papel

mis garras que rasgan tus peros

el ansia anzuelo

un solo dedo en la miel


la ropa interior

los círculos cercanos

salvando las distancias
no es el porro, es el whatsapp, estúpido

lari 3x3

stock de cosas que tengo de lari:
-crocs celeste oscuro como el oceáno cuando hay tormenta
-pañuelo color todos los colores
-guitarra que arregló milton y la estoy usando para aprender

stock de sensaciones que me provoca lari:
-si me junto mucho con lari después no me puedo dormir
-puedo lidiar con un fuego de hasta dos veces mi tamaño
-puedo cocinar para catorce en una olla para dos

stock de lo que lari me enseñó bien:
-encender y manejar un fuego
-respirar prana si me pierdo en un bosque
-hacer yoga mientras amanece para cebarle un mate al sol

lunes, 4 de septiembre de 2017

grafiti

tomaron terrenos baldíos sin tener que tener tenientes. pagaron con papeles y pusieron palas para presumir panteones en vertical. levantaron pantallas para lavar plata.

yo me infiltro entre esas torres como un torrente bajo tierra. fuego en mi mente. la tensión se siente. en mi mano derecha una herramienta para cagarme en la calma.

me pierdo en mi misión y me fusiono con mi truco: soy un sonido similar a un hacha si pudieras amplificar ese alarido atroz.

de cromo, soy. un cromosoma para cronos. pero un parate que no pueden evitar tus ojos. soy un escrache en la pared.

sonido subversivo sale sincero sobre una silueta. tsssssst. tsssssst. zumbido seguido por ser perseguida por seres que siguen siguiendo como súbditos a los que estuvieron siempre en la cima. en esta rima me cago en la policía.

corro perdiendo prendas pero aferrada a mi mochila. zigzagueo entre la feria de cacharros. experta en evitar cacheos, callo mis pasos y escucho mi corazón. tucúm tucúm; tucúm tucúm. a salvo de la paliza, disimulo en mi cara el dibujo de una sonrisa.

matar una planta

desenrosco el frasco y todavía huelen. ya no a tierra, ni a tardecita rosarina de sol que baja como por las escaleras. pasó medio año. sigo transpirando pero estoy más abrigado. huelen verde, huelen espacio y especias. huelo y vuelo al pasado. yo converso con las plantas, pero no hablo al respecto pa' que no me tomen por loco.

si yo le contara mis problemas a un palo borracho doctorado en psicoanálisis, me guardaría eso para mí. y si invitara a almorzar a una familia de cactus, no les pondría plato ni cubiertos.

hace algunos años, tomé el consejo de un viejo sabio, flaco desgarbado y con una barba blanca similar a la baba del diablo. él era el dueño del vivero del pueblo, en una localidad que no recuerdo el nombre, en la frontera entre santa fe y santa rosa. me dijo dos cosas, y las recuerdo bien: "el malvón se poda desde abajo, y a las plantas se les habla con respeto".

yo no creo ni en el karma ni en el reciclaje de residuos. tengo un compost para poder tirar yuyos. pero a ellos también les explico. es que matar una planta no es asesinato.

cultivo cannabis desde hace seis años. tengo presente la noche en que pedro me regaló el primer plantín, sé que fue en agosto o septiembre, porque mi casa estaba perfumada por el jazmín de asia.

mi primer planta de porro estaba radiante. sus hojas eran gordas, se estiraban por las siete puntas como queriendo agarrar el aire. resultó ser macho, y la decepción se hizo lágrimas en este pequeño hombre.

recuerdo que no quise matarla, entonces la entré a mi pieza para que duerma conmigo, como si mi habitación fuera una cuarentena y la falta de sol la pudiera dejar en pausa. tres días después, tenía el semblante de una persona deprimida. la maté por piedad, después de causarle un sufrimiento innecesario, fruto de mi propia incapacidad para manejar la situación.

no es que la crea jesucristo, pero esa planta murió para que yo aprendiera. y sigue viva en el resto de las plantas de su especie, y de mi terraza, y del mundo. por eso, cuando tengo la enorme fortuna de cosechar una planta hembra, justo antes de las lluvias de abril, la siento en el sofá de mi habitación, pongo música y le charlo.

yo les hablo de transmigración, y les digo que no teman. que van de la tierra al aire. dejarán de absorber nutrientes y de usar al sol como frazada. desde ahora, van a ser motivos, excusas, encuentros, creación. antes que nada, van a pasar algunas semanas encerradas en un cuarto oscuro. no creo que se espanten, plantas milenarias saben manejar noches absolutas.

después de colgarlas bocabajo hasta que se secan, las enfrasco. y ahí las dejo, quince o veinte días, tomando impulso. después llega ese momento, un momento como este, donde están listas para empezar el nuevo ciclo. con mi mano derecha, sostengo firme el recipiente. mi mano izquierda hace una mueca en sentido antihorario. la fuerza desenrosca el frasco. el olfato hace el resto.
Sometimes YOU have to be your own hero