miércoles, 27 de septiembre de 2017

carne

soy la dualidad
en su punto
medio

la ansiedad
en su punto
denso

la creatividad
en su punto
whisky

la nostalgia
en su punto
sangre

el fuego al rojo vivo,
y la carne
que se quema
soy.

lunes, 25 de septiembre de 2017

este es

este es un bloc de notas sin título ni adversario. este es un niño de la nueva era, sin apellido ni título universitario. rechacé mi nombre, mi herencia y hasta dejé en segundo plano la primera persona. ni protagonista ni guonista. soy.

un mate fresco por lo calientito. un abrazo tibio en forma de cena una noche fría. una seca en labios húmedos. una charla casual que destierra un prejuicio: 'somos desconocidos'. el de al lado puede darme mucho más que la hora.

ahora la oración supera el sopor. pierde de vista la espera. pide la posta que no se presta.

no te presto nada porque no tengo nada. nunca fui bueno acumulando. todo lo que aprendo no va en mi cv. se ve que salí del cielo o del suelo porque no se cómo se arma una caja de cartón. estorbo al sordo voluntario y escombro al sedentario, que me pasa y me pisa y no me ve que lo miro.

mirilla hacia el sol. ventiluz. lucernario. fuego hasta en un palo. santo lo que sea me encomiendo hasta recuperar el sentido del tacto. encierro mis ojos en la brisa de la brasa. defino un abrazo.

habrá sido la certeza de que te desencontré. o el renacer en contención pecho y pecho, el llanto, la depuración. el eterno retorno entre reinventarse y reincidir. incidís al encenderme hasta que me apagás. pago mi vida con vida. vi que sí, vi crecer, vi en mí que me ilumino hasta que me opaco como si me tapara catarata de frazadas.

es siempre nueva la sensación de desamparo. morir se muere uno un millón de veces siempre distintas. y quién sabe contar hasta un millón. quién aguanta tanto tiempo. quién hubiera dicho, antes de nacer, que aguantaría tanto: el peso de las miradas penduleando un no, el de andar liviano en la balanza del bolsillo, el precio del peso que sube continuamente, constantemente, desde mi infancia que sonaba a golpe rompecabezas de cacerolas vacías: hasta ellas sufren el hastío de no sentirse llenas.

no somos simples. aceptamos el enigma y, en vez de descifrarlo, desordenamos las colores, intercambiamos les vocales y embellecemos lx bello.

sábado, 23 de septiembre de 2017

y qué cuando nos miremos

,y qué cuando mires mi mirada
y yo no sea el que ves en tu película?
porque me desperté temprano tarde
y ya tenía mal humor,
por el mal aliento
de hace seis meses
consecutivos,
y porque te miro a los ojos
y preferís no mirar.
no estabas mirando
por eso te gustaba
yo,
eso,
ese incendio controlado,
el calor que no quema,
la frescura
es tan
volátil
que solo por pensarla
se te va,

jueves, 21 de septiembre de 2017

de compaginar

estoy rompiendo páginas por el placer de compaginar
palabras que me llevarían.

intentarlo arrastrándome
por el barranco embarrado,
y enroscarme las rodillas
hasta el pétalo.

soy la orilla del mar que llevo dentro,
las cenizas de un fuego que aún no ardió.

arduo ardid daré
a los dioses
que osen
enredarme en sus pesadas
poses.

encomendado al comienzo,
silencio lento
sobre el lienzo,
espejado quizás,
viento viendo
venderse tiempo por.

atragantado

hoy la vi a la rubia.
sí, es lindo tenerla cerca, y es linda ella.
pero por algo me siento así, atragantado de mambo.
solo sé que siento que la pierdo.
el malentendido se come todo, y a la vez alimenta la distancia.
yo sigo siendo el único preparado para escuchar toda la verdad.
tal vez estoy esperando conocer a clarice lispector
y hasta ella es un personaje.

martes, 19 de septiembre de 2017

llegó de arriba

tendría treinta o cuarenta y tantos. medias negras, pantalón negro y una remera color beige, larga y al cuerpo. su rostro, un punto medio entre maldormida y desfigurada. empezó a vagar por el hostel a eso de las cuatro y media. la puerta estaba cerrada, la cerré yo, por lo cual deduzco que llegó de arriba. yo estaba durmiendo en el sillón más próximo a la estufa y, cuando escuché el revoloteo, me sobresalté como paloma encerrada.

fue y vino de la cocina, hasta que se acercó pausadamente a la estufa. combatió un evidente frío y, cuando le pregunté si tenía problemas para dormir o se sentía mal, respondió que recién se despertaba. me retrucó y yo le dije que cargo el insomnio de quien debe trabajar.

se quedó un rato en silencio, estirando las piernas. yo respiré y respiré, batiéndome a duelo con mis párpados. por fin se fue arriba, sin despedirse, y escuché el chac chac de cada paso por la escalera de madera hasta quedar la casona de nuevo en silencio.

intenté retornar a mi asunto de conciliar esas dos horas de sueño diario. necesitaba llenar la barrita de vida, alimentarme como los personajes de un videojuego. pero ella volvió a bajar y volvió a bajar. repitió la secuencia, y cada vez que volvía se equivocaba el camino, como si hubiera más de uno.

con mi paciencia derramada como baba por el almohadón, la increpé a duras penas. dijo estar parando en la habitación seis, y lo último que me preguntó fue si su pieza estaba en el tercer piso. "caminé tantas escaleras que ya estoy confundida", me dijo. el hostel tiene uno solo.

después de sortear mi trampa de interrogantes, me dijo que estaba en la habitación  con ocho camas. subimos juntos y  caminé con ella hasta la puerta. entró. esperé unos segundos, expectante, pero nada rompió la calma.

la madrugada resulta un momento especial para la ironía. bajé a recepción. el hostal en completa armonía y, yo, descalibrado como brújula olvidada. atiné a revisar el Registro de Hospedaje. la pieza estaba llena, pero solo siete de las personas habían anotado sus datos. de repente, me pareció que dormir dos horas ya no era cosa tan importante.

viernes, 15 de septiembre de 2017

iari

El fuego era tanto que nos quemó y lloramos. Nunca más volvimos a hablar. El otro día la vi pero por suerte ya éramos otras.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

mi mirada y te movés

llego con el pulover en los hombros. atrás mío, la tardecita se tira por el tobogán. entro con la maniobra de saludar al vecino que está llegando de comprar verduras en el chino, y me abre. subo. silbo para que sepas, y me abrís rápido. me mirás lento. me abrigan tus ojos salamandra, tus brazos de lana, labios de café. ya quisiera conocerte entera.

tu campera de cuero nueva, negra. veinte voltios de amarillo barroso semi-iluminan tu casa. hacen que kas uñas de tus dedos y la sombra de tus ojos se vean bordó. la estufa eléctrica desenchufada, esperando en el banco de suplentes. la pava al fuego. de fondo en perspectiva un ventanal desenfocado expone cómo el cielo va desde el violeta hasta lo negro sin jamás ponerse gris.

mi mirada en vos. te movés, vas a la cocina a buscar agua. me rozás y, cuando pasás a mi lado, te tomo del antebrazo. mi mano emana calidez. te memorizás mis huellas digitales. con el tacto de un ciego recorro hombros, lento, después pecho, bajo, pezones. caigo como cascada sobre el hueco inferior de tu cuello. jadeo porque jadeás. se mueve la marea. nos juega. nos levanta y nos queremos caer a la cama. a quince centímetros de los míos, tus ojos dos neptunos. mi pecho un sol.

piso tu campera mientras te muestro el camino. en una maniobra me saco las dos zapatillas. me dejo las medias porque me gusta. seguime. llegás. tu mano está abajo y ahora estamos a mano. te tomo en serio e igual me encanta que te cueste sacarme el cinturón. hoy no tengo apuro. ajusto mi cuerpo al colchón.

ya me la estás chupando y yo alucino. te divertís conmigo, te reís de mí. mientras aprieto el puño izquierdo, te acaricio el pelo con mi mano derecha mansita. te disfruto disfrutando y te imagino sin nada. cada tanto me mirás volar. te encanta. te interrumpo para seguir y en un impulso hundo mi lengua en la rompiente de tu lengua.

soy un empírico, por eso siempre te siento encima de mis piernas y después te intento sacar el pantalón. no puedo esperar y cambio el rumbo. trepan mis brazos que se quieren tatuar en tus curvas. tallan tu corteza. abarcan tus tetas como conteniendo dos torrentes. perdoname si te rompo la remera.

tanto tiempo maldiciendo los corpiños. son cosas del pasado, como el pudor. con falsa brusquedad te aro hacia un costado de la cama. no me preguntes como te saco toda tu parte de abajo sin usar las manos. me levanto sin desconcertarte y me arrodillo en el piso. te deslizo hasta mi puesto y abro tus piernas. me espero temperatura vino y me esperás calidez whisky en la garganta. si no sé dónde está, lo busco. si no hay punto g, me invento los míos. genero una danza de sensaciones amazónicas.

ya no escucho ni veo. saboreo y es todo casero. quiero juguito, te lo juro. desaforado, hago de mis manos tus nalgas, me lleno de tus caderas. no te pierdo de vista aunque hace rato que no me mirás. estás gritando con los ojos. sé que empiezo en las falanges de los dedos de mis pies, y termino donde cae tu flequillo. me suplicás un basta falso, un sigamos.

gateo por la cama. avanzo despacio pero urgente. mi complicidad te mira y te arranca ese beso desprolijo que envuelve la circunferencia de mi boca. me acuesto boca arriba, te subís. por fin me sacás la remera. pareciera que llueve adentro. tengo saliva en toda la cara. recorrés mi cuerpo y las costas de tu concha dejan su rastro por toda mi pelvis, por mi panza, por mis piernas, subís hasta mi pecho. estoy empapado.

mi pija da descargas eléctricas. nos acomodamos y tomamos envión. dos miradas son una. estoy adentro. ese momento en que tu cara quiebra toda estructura. sos puro goce aunque sea por milésimas. dale. dame. estemos. decime. agarrame bien fuerte del bicep. frename y lameme la oreja. sentí cómo me retuerzo del placer.

el dolor es perspectiva y tu dedo en mi culo me hace temblar. mi sudor se confunde entre tu flujo. ahora estás sentada en mi cuerpo sentado. te muerdo los pezones despacito, como muerde un perro a su amo. tus brazos envuelven mi nuca, los míos tu espalda. cada rincón de mi cuerpo toma autonomía. cada centímetro de mi pija te siente entrar y salir. se quiere ir con vos. `

te corrés a un costado. me tentás con pecho erguido y mirándome de reojo. ahora me das la espalda, y me entregás todo tu cuerpo. yo, en horizontal, soy una extensión de la cama. vos levantás las manos y las posás en tu cabeza. desde acá sos una bailarina. siento el beat de tu cuerpo meciéndose. yo bailando profundo. mis manos abiertas aprietan firme tus pechos.

llevás tu mano al clítoris y competimos por quién acaba más. la sábana es un enchastre hermoso. nos regocijamos en nuestras aguas y nos desacomodamos. no es un descanso, es un alivio liviano. tirados, media mirada hundida en la almohada, media en la cara del otro. ahora los besos tienen la tibieza de un pañuelito. antes intuíamos, ahora contemplamos.

compartimos soledades. exhibimos cuerpos en proceso. todavía gemimos, todavía murmuramos. el tercer estadío es la calma, como en un baño de inmersión. mi respirar es profundo y pesa menos. el reloj que se fue ahora vuelve. ya es de día. otra vez toca ponerse la ropa y subirse al personaje. tal vez más tarde, tenemos quince minutos más.

sábado, 9 de septiembre de 2017

quisiera ser de seda,

de vino estoy,

de desamor violeta.



dejá el papel

mis garras que rasgan tus peros

el ansia anzuelo

un solo dedo en la miel


la ropa interior

los círculos cercanos

salvando las distancias
no es el porro, es el whatsapp, estúpido

lari 3x3

stock de cosas que tengo de lari:
-crocs celeste oscuro como el oceáno cuando hay tormenta
-pañuelo color todos los colores
-guitarra que arregló milton y la estoy usando para aprender

stock de sensaciones que me provoca lari:
-si me junto mucho con lari después no me puedo dormir
-puedo lidiar con un fuego de hasta dos veces mi tamaño
-puedo cocinar para catorce en una olla para dos

stock de lo que lari me enseñó bien:
-encender y manejar un fuego
-respirar prana si me pierdo en un bosque
-hacer yoga mientras amanece para cebarle un mate al sol

lunes, 4 de septiembre de 2017

grafiti

tomaron terrenos baldíos sin tener que tener tenientes. pagaron con papeles y pusieron palas para presumir panteones en vertical. levantaron pantallas para lavar plata.

yo me infiltro entre esas torres como un torrente bajo tierra. fuego en mi mente. la tensión se siente. en mi mano derecha una herramienta para cagarme en la calma.

me pierdo en mi misión y me fusiono con mi truco: soy un sonido similar a un hacha si pudieras amplificar ese alarido atroz.

de cromo, soy. un cromosoma para cronos. pero un parate que no pueden evitar tus ojos. soy un escrache en la pared.

sonido subversivo sale sincero sobre una silueta. tsssssst. tsssssst. zumbido seguido por ser perseguida por seres que siguen siguiendo como súbditos a los que estuvieron siempre en la cima. en esta rima me cago en la policía.

corro perdiendo prendas pero aferrada a mi mochila. zigzagueo entre la feria de cacharros. experta en evitar cacheos, callo mis pasos y escucho mi corazón. tucúm tucúm; tucúm tucúm. a salvo de la paliza, disimulo en mi cara el dibujo de una sonrisa.

matar una planta

desenrosco el frasco y todavía huelen. ya no a tierra, ni a tardecita rosarina de sol que baja como por las escaleras. pasó medio año. sigo transpirando pero estoy más abrigado. huelen verde, huelen espacio y especias. huelo y vuelo al pasado. yo converso con las plantas, pero no hablo al respecto pa' que no me tomen por loco.

si yo le contara mis problemas a un palo borracho doctorado en psicoanálisis, me guardaría eso para mí. y si invitara a almorzar a una familia de cactus, no les pondría plato ni cubiertos.

hace algunos años, tomé el consejo de un viejo sabio, flaco desgarbado y con una barba blanca similar a la baba del diablo. él era el dueño del vivero del pueblo, en una localidad que no recuerdo el nombre, en la frontera entre santa fe y santa rosa. me dijo dos cosas, y las recuerdo bien: "el malvón se poda desde abajo, y a las plantas se les habla con respeto".

yo no creo ni en el karma ni en el reciclaje de residuos. tengo un compost para poder tirar yuyos. pero a ellos también les explico. es que matar una planta no es asesinato.

cultivo cannabis desde hace seis años. tengo presente la noche en que pedro me regaló el primer plantín, sé que fue en agosto o septiembre, porque mi casa estaba perfumada por el jazmín de asia.

mi primer planta de porro estaba radiante. sus hojas eran gordas, se estiraban por las siete puntas como queriendo agarrar el aire. resultó ser macho, y la decepción se hizo lágrimas en este pequeño hombre.

recuerdo que no quise matarla, entonces la entré a mi pieza para que duerma conmigo, como si mi habitación fuera una cuarentena y la falta de sol la pudiera dejar en pausa. tres días después, tenía el semblante de una persona deprimida. la maté por piedad, después de causarle un sufrimiento innecesario, fruto de mi propia incapacidad para manejar la situación.

no es que la crea jesucristo, pero esa planta murió para que yo aprendiera. y sigue viva en el resto de las plantas de su especie, y de mi terraza, y del mundo. por eso, cuando tengo la enorme fortuna de cosechar una planta hembra, justo antes de las lluvias de abril, la siento en el sofá de mi habitación, pongo música y le charlo.

yo les hablo de transmigración, y les digo que no teman. que van de la tierra al aire. dejarán de absorber nutrientes y de usar al sol como frazada. desde ahora, van a ser motivos, excusas, encuentros, creación. antes que nada, van a pasar algunas semanas encerradas en un cuarto oscuro. no creo que se espanten, plantas milenarias saben manejar noches absolutas.

después de colgarlas bocabajo hasta que se secan, las enfrasco. y ahí las dejo, quince o veinte días, tomando impulso. después llega ese momento, un momento como este, donde están listas para empezar el nuevo ciclo. con mi mano derecha, sostengo firme el recipiente. mi mano izquierda hace una mueca en sentido antihorario. la fuerza desenrosca el frasco. el olfato hace el resto.
Sometimes YOU have to be your own hero