domingo, 29 de junio de 2014

Tu boca

Quisiera cerrar los ojos y así suprimir temporalmente lo físico. Escucharte nada más. Que me hables con esas palabras tan rebuscadas que usás, las que tan lejos me llevan, las que siempre siempre me alucinan. Que, en el momento indicado, cuando crestee la ola de sensaciones, me toques; me seduzcas, me acaricies. Que me saques la remera y después el pantalón. Que con tus dedos bajes sutilmente. Que, después de seducirme, después de desnudarme de alma me desnudes de cuerpo. Que me lleves a las partes más húmedas del paraíso.

viernes, 27 de junio de 2014

Halley de mí

Cada cierto rato nace adentro mío un ducú. Me cuesta explicarlo. Esta bolita de fuego interior es como un asteroide que deambula por la vía láctea que es mi cuerpo. Se quiere mandar por mi garganta pero se hace nudo y baja para seguir viajando. A veces intenta irse por mis manos y yo tuerzo y tuerzo los dedos hasta que las articulaciones se vuelven de piedra; otras, intenta evacuar por mis pies que se ponen helados y los tengo que destrabar. Una vez cada tanto, ni idea por qué, se me entumece todo el cuerpo. Será que se quiere ir por el ombligo. Pasado un tiempo, todo se termina cuando el asteroide quiere irse por mi cerebro. El campo de fuerza que protege a mi Iniesta lo pulveriza. Después de eso, sale mansamente despedido por mis ojos en forma de agua, aguita salada.

Mil frases diez

El pibe pintaba bien. Tenia condiciones, tampoco es que era crack. Entrenaba mucho, un físico privilegiado, no se cansaba nunca. Y era inteligente. Bastante. No, demasiado. Era un cabeza dura. Sabés lo que hizo? Sabés lo que hizo el pelotudo? Idealista, decía. Un día dijo que estaba hinchado los huevos y se fue a la mierda. Fundó un club. Lo fundó él, entendés? Él era el presidente, el director técnico y el único jugador del equipo. Perdía todos los partidos. Se presentaba a jugar y los perdía por default. “Eso sí, yo muero con la mía, eh“. Qué personaje, che.

Querido viejo

Es estúpido sentirme tu amigo, ya lo sé. Vos no me hablás, no me llamás, jamás vamos un viernes al cine o un sábado a tomar un porrón.

Y es estúpido sentirme tu amigo, ya lo sé. Yo tengo millones de cosas en común con vos, sin embargo vos conmigo no.

Y es estúpido sentirme tu amigo, ya lo sé. Vos viviste en otro país, en otro continente, en otra época. ¡Vos te moriste mucho antes de que yo naciera!

Sin embargo, cada vez que te leo conversamos.

Ese tipo

El tipo nunca me había caído demasiado bien. Era amigo de unos amigos, uno de esos que son extras, que aparecen cada tanto y todo bien. Pero yo no había cruzado nunca demasiadas palabras con él, y a decir verdad por lo poco que sabía me caía gordo.

Se llamaba Enrique Borja, un nombre que no tiene nada que ver con un ex-adolescente de 20 o 22 años. Yo me lo acuerdo siempre con ropa de marca que le quedaba grande. Hasta tanto no llega mi memoria, pero en feisbuk siempre lo cargan con que usa zapatillas de colores así que en mi mente me lo acuerdo con nikes rojas o verdes.

Hasta el día de hoy sigo sin hablar con él. Hasta creo que no me ubica. Pero, una noche en lo de Pedro, mientras con los pibes charlábamos de nosequémina, yo me fui para el patio a fumar un pucho y, de pasada, lo encontré hablando bajito y para sí. El chabón dijo, yo no me olvido más: "Estos espejos de mierda se hacen los neutrales y cada vez que te mirás sos distinto al que eras antes". Creo que eso lo enojaba. Desde entonces lo respeto, no sé por qué.
Sometimes YOU have to be your own hero